Los datos de igualdad en las listas andaluzas

Por Newtral

Javier Guzmán | María Blanco 

Tres de las cuatro principales fuerzas políticas (PP, Adelante Andalucía y Ciudadanos) han propuesto a una mujer cabeza de lista en al menos la mitad de las provincias andaluzas. Entre los 32 números uno de estos cuatro grandes partidos hay un 50% mujeres: tres por el PSOE, cuatro por el PP, cinco por Adelante Andalucía y cuatro por Ciudadanos.

Si retrocedemos en el calendario los datos no eran tan igualitarios. En las tres primeras citas con las urnas autonómicas en Andalucía (1982, 1986 y 1990) PSOE, PP e IU no propusieron a ninguna mujer como cabeza de cartel en ninguna de las ocho provincias. En 1994 llegó el cambio: Carmen Hermosín (PSOE) y Concha Caballero (IU) rompieron este techo de cristal. Habría que esperar ocho años más para ver a una mujer encabezar una lista del PP, cuando Teófila Martínez lideró la candidatura de Cádiz en el año 2000. El Partido Andalucista (que mantuvo una presencia minoritaria en el Parlamento andaluz hasta que en 2008 dejó de obtener escaños), fue pionero en presentar a mujeres como cabeza de lista, pero en provincias donde no obtuvo ningún escaño. La primera de ellas fue Rosa María López, cabeza de lista por la provincia de Huelva en las primeras elecciones andaluzas.

Tras 11 encuentros electorales, algunos partidos aún no han propuesto nunca a una mujer como cabeza de lista en alguna provincia. Por ejemplo, el PSOE ha presentado todas las veces a un hombre como líder por Cádiz (Manuel Chaves fue seis veces número uno de su candidatura por esta provincia). Lo mismo ocurre con el PP en la lista de Sevilla. Por otro lado, han sido cinco las mujeres socialistas que han ido de número uno por la ciudad hispalense y Granada y cuatro las de IU que han hecho lo consiguiente en Almería y Sevilla.

 

La importancia de ser cabeza de lista

Desde el año 2005 los partidos que se presentan a las elecciones andaluzas están obligados a configurar unas listas ‘cremallera’, esto es que las candidaturas deben alternarse en los puestos hombres y mujeres. Esta medida ha garantizado que en los comicios autonómicos de 2008, 2012 y 2015 las listas hayan sido completamente paritarias. En este contexto, la importancia de que hombres y mujeres alternen el primer puesto se debe a que, si solo ellos ocupan la primera posición, también ostentarán el tercero y el quinto, por lo que habrá más probabilidades de que haya menor presencia femenina en el Parlamento andaluz.

Antes de la obligación de llevar listas cremallera, entre 1982 y 2004 la paridad fue evolucionando progresivamente en cada convocatoria electoral. En las primeras elecciones la igualdad entre candidatas y candidatos era inexistente. En 1982 ellas representaban un 9,4% en las listas del PSOE, un 10,4% en las del PP y un 6,4% en las de IULV-CV. No fue hasta 18 años después, en la cita electoral del año 2000, que los tres principales partidos propusieron a las mujeres en al menos un 40% de sus listas.

 

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